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Independiente 2 - Rivadavia 1: Independiente es el nuevo campeón de la Liga Necochea de Fútbol

 

 

Independiente (San Cayetano) 2

Rivadavia (Necochea) 1

1 – Franco Costanzo

1 – Mirco Oliver

2 – Emanuel Truitiño

2 – Matías Pérez

3 – Jonathan Suhit

3 – Carlos Cufré

4 – Gabriel Darroquy

4 – Braian Del Negro

5 – Lucas Muñoz

5 – Mariano Cañete

6 – César Espende

6 – Juan Manuel Pérez (Capitán)

7 – Diego Alvarez

7 – Franco Pérez

8 – Daniel Azurmendi

8 – Leonardo Corvalán

9 – Brian Cortadi

9 – Braian Berisiartúa

10 – Santiago Giuntini

10 – Federico Zupato

11 – Matías Aranda (Capitán)

11 – Elián Abdala

DT: Damián García

DT: Pablo Fernández

12 – Leonardo Serén

12 – Emanuel Gaytán

13 – Francisco Roque

13 – Gonzalo Ituarte

14 – Iván Smoulenar

14 – Ibar Malvares

15 – Martín Sosa

15 – Lautaro Coronel

16 – David Moreno

16 – Ignacio Inda

 

 

Arbitro: Rubén Vómero

 

Goles:

PT: 43’ Giuntini (I) de penal.

ST: 25’ Darroquy (I) y 27’ Ituarte (R).

 

 

Amonestados: 39’ F. Pérez (R), 41’ M. Pérez (R) y 62’ Muñoz (I).

 

Expulsados: No hubo.

 

Cambios:

27’ Inda x Berisiartúa (R)

62’ Smoulenar x Muñoz (I)

65’ Ituarte x Del Negro y Coronel x Zupato (R)

71’ Moreno x Azurmendi (I)

78’ Sosa x Giuntini (I)

 

 

Independiente de San Cayetano no se apiadó de Rivadavia de Necochea, le ganó con autoridad en el Juan Bautista Marlats y merecidamente volvió a gritar campeón en la Liga Necochea de Fútbol tras vencerlo por 2 a 1 con goles de Santiago Giuntini (de penal) y Gabriel Darroquy.

 

 

El clima festivo se sentía en la circunferencia que rodea al campo de juego, presagiando que esta tarde los jugadores del “chimango”, así como hace una semana en la ciudad balnearia, harían valer su superioridad y de este modo levantarían la ansiada copa.

Cuando los equipos casi no se habían acomodado en la cancha, una jugada que armó Diego Alvarez llegó a los pies de Daniel Azurmendi para que éste sin dudarlo hiciera sonar el palo del sorprendido Mirco Oliver.

 

 

Luego de esos instantes iniciales, pareció un calco de la ida, con un “decano” que intentaba cuidar la pelota con salidas prolijas para luego buscar la rapidez de sus delanteros Franco Pérez, Elián Abdala y Braian Berisiartúa.

De este modo la visita cerca estuvo de abrir el marcador tras un mal cálculo de

César Espende que Berisiartúa desperdició en su intento por dejar en el camino a Franco Costanzo.

Si bien la visita sumaba posesión de pelota y atacaba principalmente por su sector izquierdo, no lastimaba en la misma proporción.

 

 

Independiente de a poco se fue acomodando con búsquedas repetidas a Matías Aranda por la punta derecha, empezó a hacer pasar las acciones por Santiago Giuntini y así mejoró su rendimiento aunque aún sin un dominio abrumador.

A los 14 minutos Aranda, luego de una diagonal desde el lateral hacia el área, probó al arco con un zurdazo que careció de puntería.

Poco después volvió a generar peligro la visita a través de un tiro de esquina que tras el mal cálculo de Costanzo, Darroquy logró despejar. La continuidad de la jugada tuvo como protagonista a Leonardo Corvalán perdiéndose el gol luego de otro centro, esta vez de Berisiartúa.

Como un calco de la primera jugada del partido, nuevamente fue Alvarez quien asistió a Azurmendi para que rematara desde el vértice del área grande, aunque con mucha menos precisión que antes.

 

 

Si bien no faltaba marca por el sector, Aranda como principal y casi única arma ofensiva del “albo” seguía desbordando una y otra vez. De esta manera tuvo una oportunidad Giuntini de media distancia aunque, a diferencia del partido de ida, esta vez se perdió lejos sobre el travesaño.

Del mismo modo que en el partido de ida, el técnico Pablo Fernández debió hacer un cambio tempranero en ataque, esta vez ingresando nuevamente Ignacio Inda en lugar de Berisiartúa.

Haciéndose eje de las acciones, Giuntini se mostraba muy activo y Daniel Azurmendi, que hasta aquí poco había logrado hacer, se asoció al enganche para incomodar a su marcador de turno.

A los 38 minutos un contraataque encabezado por Aranda culminó en su amague para luego intentar un zurdazo débil al primer palo que no le trajo complicaciones a Oliver mientras dos compañeros le recriminaban estar en soledad esperando el centro.

 

 

Ya en la recta final de la etapa inicial Azurmendi ingeniosamente armó una gran jugada por el sector izquierdo que si bien no prosperó, fue el gen de la apertura del marcador. Luego de que un defensor interceptara su pase al medio, realizó una pirueta en el aire para volver a centrar y la pelota fue a parar hacia el brazo extendido de Matías Pérez. El juez Rubén Vómero, hasta aquí de buen desempeño, no dudó y marcó el punto del penal mientras el defensor se quedaba masticando bronca por esas jugadas que reglamentariamente los perjudican.

El encargado de la pena máxima fue, como no podía ser de otro modo, Giuntini, quien engañó al arquero con un remate a media altura hacia su palo izquierdo y con su décima conquista se convirtió en el goleador absoluto del equipo en esta liga.

 

 

A continuación sucedió una escena ilógica de cualquier partido y más aún de una final. Luego de los festejos llenos de algarabía de los jugadores y la hinchada local, mientras Brian Cortadi, Aranda, Giuntini y Azurmendi no habían retornado a su campo, el árbitro habilitó la reanudación del juego por parte de Rivadavia. Entre protestas, corridas enloquecidas y mucho descontrol, Franco Pérez batió a Costanzo con un remate cruzado para marcar un empate que Vómero estaba dispuesto a convalidar. Quien salvó la situación fue Manuel Barrientos, actuando como cuarto árbitro, que le hizo notar su error y logró que diera marcha atrás en su decisión.

 

 

Tras la reanudación luego del descanso, Independiente con la ventaja de dos goles a cuestas, salió a ver que podía hacer su contrincante con la pelota y aprovechar todos los espacios que dejara de mitad de cancha hacia adelante.

Así fue que cayeron una a una las jugadas que prometían ampliar el marcador y que no lo fueron simplemente por imprecisiones en la puntada final o aciertos del arquero o algún defensa.

A los 6’ Azurmendi rematando desde 25 metros hizo esforzar a Oliver para desviar su envío hacia el tiro de esquina. A continuación, tras una lucha en el aire entre Cortadi y Matías Pérez, la pelota le quedó servida en el área chica a Darroquy que disparó cruzado por demás.

Poco después fue Cortadi el que ensayó sin puntería una tijera delante del punto del penal que dejaba sin reacción al arquero.

A los 14’ otro desborde de Aranda buscó en el área a Azurmendi, quien con casi todo el arco a su disposición acertó a la espalda de un Braian Del Negro ya jugado.

 

 

Segundos más tarde fue Giuntini quien se encontró en soledad en la medialuna del área y, en vez de parar la pelota y definir a un palo, eligió rematar de primera justamente al lugar donde se encontraba Oliver.

Si bien Rivadavia no generaba peligro en el local, siguió ordenadamente buscando el empate con armas muy loables, sin abusar de los pelotazos ni tampoco de la pierna fuerte o desleal. Para ello Pablo Fernández dispuso el ingreso de Gonzalo Ituarte y Lautaro Coronel.

Promediando el complemento nuevamente tuvo otra chance Aranda tras eludir a su marcador en velocidad pero el escollo Oliver estaba en el camino de la trayectoria del balón.

 

 

A los 25’ un envío desde el córner izquierdo cayó por detrás del primer emparejamiento en el área que armaban Mariano Cañete y Emanuel Truitiño. Darroquy adelantó la pelota lo suficiente como para llegar a puntearla ante el desesperado intento defensivo de Corvalán y Oliver, convirtiendo así el segundo gol de su equipo que sentenciaría definitivamente la serie final.

 

 

Instantes después fue Ituarte el que de manera sorpresiva ejecutó un preciso remate de larga distancia que se incrustó en el ángulo izquierdo del arco defendido por Costanzo y acortó las distancias.

Nada iba a cambiar en lo que quedaba por jugarse en un partido que se fue planchando de a poco.

Solamente para destacar una jugada que comenzó lujosamente en su propio campo y finalizó con un centro de Cortadi que el recién ingresado David Moreno no transformó en un gol de antología solamente porque el portero del “decano” no se lo permitió.

La última sucedió en el minuto 32 y fue para la visita. El pase preciso en diagonal buscó a Franco Pérez, quien definió de buena manera ante el intento de achique de Costanzo. El que llegó con lo justo a salvar sobre la línea fue Darroquy para ganarse el merecido aplauso de su parcialidad.

 

 

Llegó el final del partido, del torneo y de la ansiedad del pueblo “chimango”, que con el pitazo de Vómero sintió como tanta euforia contenida se transformaba en la consagración que llegó de la mano de un técnico lleno de virtudes. Un Damián García que formó un grupo y le dio una identidad futbolística que lo hizo superar un obstáculo tras otro, peleando en dos frentes a la vez y destacándose en ambos.

 

 

Con esa jerarquía y siendo el equipo de mejores estadísticas en todos los rubros, después de unos cuantos años de espera (19 para algunos, 35 para otros) el “albo” volvió a gritar campeón.

 

 

Crónica Gabriel Piacquadío

Fotos Gabriel Piacquadío y Jorge Dip